Si andando una mañana por la vereda que conduce al ir y venir de la memoria, del recuerdo, encuentras una sombra con dedos y labios, no le digas de mis letras, no le hables de mis silencios.
Si mientras retuerces el pasado arisco de un ayer que cayó en desgracia, encuentras una horquilla de alma dislocada, de almanaque de pozo y negrura, no mires a los ojos de quien te pregunte y continua el camino que se desliza entre castaños y abedules.
No preguntes, no te detengas, no mires atrás, allí de dónde vienes viviendo sin humo y sin pincel y abraza la tersura del viento que, va y viene, buscando un lugar en donde implantar su vecindad amortiguada.
Quédate parado en el filo de ese tiempo, que solo los que ya bebieron del barranco desolador de la victoria, conocen como suyo, y del que, solo el sonido de sus timbales inmunes a la luz y al soplo, ponen abundancia de deseo y mechero, lumbre y asilo.
Si andando una mañana, retuerces el pasado arisco, no preguntes, no mires a los ojos, quédate parado y escucha lo que tendrán que decirte tus entrañas sierpes.
Publicado por Luis